A 43 AÑOS DEL CONFLICTO

La historia de Tom y Mortero: Los perros que fueron a la Guerra de Malvinas

En este 43 Aniversario de la gesta de Malvinas, además de evocar a nuestros héroes humanos, también recordamos a los perros que sirvieron en combate.

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«Mami, ese perro fue muy valiente», se escuchó decir a una nena en el segundo piso del Museo Malvinas, después de conocer a Tom, un perro callejero que viajó de polizón a las Islas Malvinas en abril de 1982. Su historia quedó registrada por aquellos soldados que conoció y a los que le salvó la vida.

La réplica de la estatua de Tom, bautizado así por las siglas Teatro de Operaciones Malvinas e islas del Atlántico Sur, se encuentra en el Museo de las Malvinas, ubicado en el predio de la ex-Esma, en su interior guarda la historia de los 649 soldados que murieron en la guerra y de todos aquellos que pudieron regresar con vida. La estatua original del perro, está ubicada en la localidad de Ascensión, donde reside ahora el cabo Omar Liborio, veterano de Malvinas y protagonista de esta historia. El veterinario Juan Enrique Romero, contó como se emocionó tanto con la historia que decidió dejar plasmada la historia de Tom en un monumento.

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Estatua en homenaje al perro Tom, que se encuentra en la localidad bonaerense de Ascensión. 

«Cuando escuché la historia quedé profundamente conmovido», expresó Romero, quien decidió rendirle homenaje al perro y a los veteranos. Como no existen fotos reales y legítimas de Tom, el escultor tuvo que reconstruir su apariencia mediante el relato de aquellos que lo conocieron y le dieron amor.

La aventura de Tom comenzó el 16 de abril de 1982 en los cuarteles de Junín, gracias al cabo primero Omar Liborio. Según su relato, el perro se le cruzó varias veces cuando intentaba trasladar unas camperas de abrigo, lo hizo tropezar y decidió tomarlo en brazos y llevarlo a Malvinas. Apenas lo agarró se lo pasó al soldado Cepeda, su auxiliar, quien lo escondió dentro del camión.

«Le dije que casi me había hecho caer y que lo llevábamos con nosotros a Malvinas. Me preguntó cómo se llamaba y le dije ´nosé, pero de ahora se llama Tom, porque vamos al Teatro de Operaciones Malvinas», expresó en su momento Liborio ante una entrevista de Diario Democracia. Una vez reunido con el grupo de artillería, los soldados tuvieron que esconderlo de oficiales de alto rango entre mochilas y abrigo. Al llegar a las islas, el grupo fue recibido por bombardeo inglés.

«Tom era un soldado más del grupo de artillería», afirmó el cabo. El doctor Romero, señaló que el perro tiene un millón de veces más olfato y una centena de veces más oído, que el ser humano. «De tal manera que cuando él escucha un Sea Harrier, utilizado por los ingleses, que estaba acercándose a la base antiaérea, él avisaba y se ponían a resguardo, salvándole la vida a sus compañeros», añadió el veterinario.

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Acto frente a la estatua de Tom. 

De esta manera, ladrando y buscando a los soldados cuando no se encontraban a resguardo, Tom acompañó y cuidó de 16 argentinos, que hoy en día no se olvidan de su valentía. «Tom le salvó la vida a los 16 miembros de esa brigada antiaérea», sentenció Romero.

Tras salir de Junín, viajaron a Comodoro Rivadavia y de ahí a Comandante Luis Piedrabuena, donde reciben las últimas indicaciones antes de cruzar a Malvinas. Junto con ellos viajan dos piezas Sofma, según explicaron desde la página de Argentina.gob la llegada de los dos primeros cañones calibre 155 mm provenían del Grupo de Artillería 101 y fueron destinados a reforzar al Grupo de Artillería 3. Estos mismos fueron ubicados al sur de Puerto Argentino, a 150 metros uno de otro, orientados hacia el mar para hostigar buques ingleses y obligarlos a alejarse de la costa, buscando restarle alcance a la artillería naval para hostigar las propias posiciones. El personal que los operaba eran 2 oficiales, 3 suboficiales y 21 soldados.

El 12 de junio dos Harrier GR.3 del Escuadrón 899 ejecutaron un ataque sobre sus posiciones para destruirlos.

Las bombas racimo lanzadas por los aviones hirieron a un suboficial y cinco soldados, y destruyeron las ruedas de uno de los cañones, que igualmente pudo seguir ejecutando fuego. En este ataque muere el perro Tom y varios soldados resultaron lesionados, entre ellos Omar Liborio. En su relato, el cabo recuerda como si fuera hoy la fugaz despedida que tuvo con Tom, a quien encontró tendido sobre una roca, gravemente herido, con los ojos abiertos, observándolo como señal de despedida. Captura del Museo Malvinas cuando inauguraron la estatua en honor a Tom junto al doctor Romero.

Los heridos fueron trasladados, Tom fue sacrificado y enterrado en Malvinas, recordado como el único que murió del grupo del Liborio y que ahora ladrará por siempre entre las tumbas de los héroes que dieron su vida por la Patria. La estatua al perro Tom, fue inaugurada un 1 de junio de 2014, en el que participaron los 16 miembros de la brigada a los que acompañó en Malvinas. Años después, el 29 de abril de 2022 se homenajeó al animal en el Museo de las Malvinas, al que recordaron como: «De polizón a héroe, ese fue el camino de Tom, un perro callejero que se convirtió en un símbolo de unión y protección para un grupo de soldados que convivieron en la isla con él».

Mortero, el perro que fue capturado por los ingleses

La historia de Mortero quedó plasmado en el libro infantil «Mortero, el perro héroe de Malvinas», escrito por el veterano Carlos Alberto González, donde cuenta sus aventuras junto a los soldados y terminó capturado por los ingleses como prisionero de guerra.

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Fragmento del libro «Mortero, el perro héroe de Malvinas»

Mortero también tiene dos monumentos, uno en el Museo y el otro en Plaza de Armas del Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Carlos Alberto González recorre escuelas, ferias junto a su libro para contar desde chicos a grandes, como fue la guerra de Malvinas desde otra perspectiva. González, exsoldado conscripto, cuenta su historia y cómo conoció a Mortero cuando fue incorporado al Regimiento de Infantería 8 en Comodoro Rivadavia, Chubut, para realizar el Servicio Militar Obligatorio, clase 1963. Mortero ya estaba en el regimiento, había sido adoptado por el Cabo 1° Víctor Alberto Funes. «Mortero lo seguía a su cuidador a todos lados, y después fue encariñándose con todos los soldados», explicó González para el programa de Punto11radio, el 6 de abril fueron llamados para ir a Malvinas y decidieron llevar al perro para que no se quedara solo, ya que nadie podía cuidarlo. Víctor lo cargó al avión y partió junto a los soldados a Malvinas. Eso no es todo, el veterano detalló que «el 14 de junio fuimos tomados prisioneros», junto a Mortero. Allí fueron trasladados al buque Norland, donde Mortero le orina la alfombra a los ingleses.

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Mortero junto a Víctor Alberto Funes. 

Esta anécdota es una de tantas que se pueden encontrar en el libro que escribió el autor: «Los ingleses se enojaron mucho, lo querían arrojar al agua. Nosotros lo impedimos». Mortero solía seguir a los soldados hasta llegar a una tranquera, incluso cruzaba el campo minado, que los soldados tenían que recorrer con un guía. «El tema y la inquietud nuestra era qué pasaba cuando volvía, pobre Mortero si pisaba una mina. Pero nunca pasó», señaló. Mortero regresó sano y salvo de la guerra de Malvinas, aunque poca información se tiene al respecto sobre su paradero después de este período. Carlos contó que cuando terminó el Servicio Militar Obligatorio, regreso a su ciudad natal, Laguna Larga, en la provincia de Córdoba, y perdió el contacto. Según lo que pudo saber, el perro murió debido a la edad y se encuentra enterrado en el regimiento.

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